Aunque a menudo pasamos por encima sin pensarlo, el pavimento es una de las partes más importantes de cualquier construcción o infraestructura. No se trata solo de la capa de asfalto o cemento que vemos; es un sistema diseñado para que el paso de vehículos y personas sea seguro, cómodo y, sobre todo, duradero.
En Pavimentos Delgado, tras años realizando todo tipo de superficies, sabemos que un buen pavimento debe ser capaz de aguantar el peso y el desgaste sin agrietarse. En este post te explicamos de forma sencilla qué es, de qué está hecho y qué opciones existen.
¿Qué es exactamente un pavimento?
En términos sencillos, el pavimento es la base sólida que se construye sobre el terreno para que podamos circular. Su función principal es repartir el peso de lo que pasa por encima (coches, camiones o personas) para que el suelo natural no sufra y no se produzcan hundimientos.
Vía pavimentada
Cuando hablamos de una vía pavimentada, nos referimos a un camino que ha dejado de ser de tierra para convertirse en una superficie técnica. Gracias a esto, se evitan problemas como el barro cuando llueve o las nubes de polvo en verano, garantizando que el acceso sea siempre transitable y seguro.
Las capas de un pavimento: ¿Cómo se construye?
Para que un suelo dure muchos años, no basta con echar el material encima. En Pavimentos Delgado seguimos un proceso de capas que garantiza la resistencia:
- Capa de base y subbase: Son las capas invisibles que van debajo. Se usan materiales como piedras y gravas bien compactadas para crear un cimiento fuerte.
- Capa de rodadura: Es la que queda a la vista. Es la parte del pavimento que sufre el desgaste directo de las ruedas y debe ser impermeable para proteger las capas de abajo.
Dependiendo de si es un pavimento asfáltico o de otro tipo, los materiales y el grosor de estas capas varían según el uso que se le vaya a dar a la zona.
Tipos de pavimentos: ¿Flexible o Rígido?
Esta es la duda más común a la hora de plantear una obra. Básicamente, existen dos grandes familias:
Esta es la duda más común a la hora de plantear una obra. Básicamente, existen dos grandes familias:
- Pavimento Flexible: Es el que conocemos como asfalto. Es más flexible y se adapta mejor a los cambios de temperatura. Es el más utilizado en calles y carreteras por su buen equilibrio entre coste y comodidad.
- Pavimento Rígido: Se fabrica con losas de hormigón. Como su nombre indica, es mucho más duro y no se deforma. Es la opción ideal para lugares que soportan muchísimo peso, como las naves industriales o zonas de carga.
Diferentes soluciones para interiores y exteriores
No todas las superficies necesitan lo mismo. Por eso, en nuestros proyectos diferenciamos claramente:
Tipos de pavimentos exteriores: El objetivo principal es la resistencia a la intemperie. Buscamos materiales que soporten los ciclos de lluvia y sol sin degradarse, garantizando siempre propiedades antideslizantes para la seguridad vial y peatonal. El asfalto y los hormigones tratados son las soluciones más fiables por su durabilidad.
Tipos de pavimentos interiores: En naves industriales o locales, las prioridades cambian. Aquí instalamos superficies diseñadas para aguantar el movimiento constante de maquinaria pesada, que sean fáciles de limpiar y que cuenten con tratamientos antipolvo para mantener un entorno de trabajo óptimo y profesional.
¿De qué materiales está hecho el pavimento?
Hoy en día utilizamos materiales de alta tecnología para asegurar la calidad. Los más habituales son los áridos (piedras de diferentes tamaños), cementos de alta resistencia y mezclas bituminosas (asfalto). La clave de Pavimentos Delgado es combinar estos materiales con la maquinaria adecuada para que el acabado sea perfecto.
¿Tienes un proyecto en mente?
En Pavimentos Delgado te asesoramos para encontrar la mejor solución técnica para tu suelo. Contamos con la experiencia y maquinaria necesarias para garantizar un acabado profesional y duradero en cualquier superficie.
